Nuestra historia
Casero Baby nació de la frustración de dos padres que no encontraban ropa infantil que cumpliera sus expectativas. Las prendas bonitas se estropeaban en el primer lavado. Las resistentes eran incómodas. Las de algodón orgánico costaban el triple sin ofrecer ventajas claras.
En 2014 decidimos crear nuestra propia línea. Al principio trabajábamos desde casa, probando tejidos y hablando con fabricantes que entendieran nuestra visión: ropa que durara, que se lavara sin problemas y que los niños pudieran llevar sin protestar.
Los primeros años fueron de aprendizaje constante. Cometimos errores, como elegir un tejido que parecía perfecto pero encogía después de tres lavados. Aprendimos que los certificados textiles no son todos iguales y que algunos proveedores prometen más de lo que entregan.
Poco a poco fuimos construyendo relaciones con fabricantes que compartían nuestros valores. Encontramos técnicos textiles que nos ayudaron a entender por qué algunos algodones aguantan mejor que otros. Pediatras y dermatólogos nos explicaron qué buscar en una prenda para pieles sensibles.
Hoy trabajamos con un equipo de quince personas. Seguimos siendo una empresa familiar, pero con más conocimiento, mejores procesos y una red de proveedores de confianza. Lo que no ha cambiado es nuestro compromiso con la calidad y la honestidad.